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En estos días se habla mucho de cómo salir de la crisis y cómo los gobiernos pretenden sin éxito que se creen puestos de trabajo. Se quiere crecer más para que las empresas creen empleo, nuevo error.
¿El crecimiento puede traer puestos de trabajo? ¿Cómo se podrían crear muchos puestos de trabajo con un poco de crecimiento? ¿cuales son los factores que afectan a la creación de trabajo?
Examinamos a las empresas, veamos como toman las decisiones, cómo tienen que sentirse para que el fenómeno se produzca.
Las empresas querrían tener lo que tienen en otros países que ya han salido de la crisis: Australia, USA, son países que ya están creciendo y han dejado de eliminar puestos de trabajo, han tendio un ajuste, han cerrado todos aquellos trabajos que las empresas piensan que no contribuyen al futuro y los están sustituyendo por otros en negocios que tienen sentido. Han sangrado, han tapado la herida y ahora están haciendo músculo de empresas viables y de futuro. Antes dedicaban sus recursos a la antigua economía, y ahora los dedican a otras cosas, poco a poco pero con acierto. Y un termómetro: las exportaciones se recuperan porque son competitivos, no tienen lastres, sus costes se han normalizado, saneado.
Pero, ¿qué ocurre en la vieja Europa y en países como España en particular? ¿Funciona igual?
Pues no, no funciona igual. Hay costes y rigideces que permanecen del pasado, y que no parece que se vayan a eliminar, parece que van a seguir siendo una carga para la economía que se pretende que el mercado construya, la economía debía haber destruido claramente todas esas adiposidades económicas, pero no es posible, se ha construido un esquema social y político que obliga a respetarlas, a que sean una carga para el futuro, a hipotecar el crecimiento futuro.
Se trata de aspectos como las fuerzas laborales sin futuro que no se terminan de eliminar porque están protegidas por la ley laboral, los sindicatos pagados por el estado, las reglamentaciones provenientes de la negociación colectiva – rémora del pasado – muchas empresas públicas, la duplicidad entre gobiernos estatales, autonómicos y locales, los parlamentos autonómicos, senados, cabildos, consistorios y demás órganos deliberantes, las legislaciones autornómicas dispares, el exceso de lenguas locales, los impuestos, las subvenciones… ¿qué os parece? ¿poco, mucho? pues hay mucho más: la enseñanza pública obsoleta, la legión de abogados y sistemas judiciales, los sistemas sanitarios ineficiencientes, las fuerzas de seguridad excesivas, las cajas de ahorro, la seguridad social, los funcionarios, el stock de viviendas que nadie quiere, la deuda, los cinco millones de parado… suma y sigue…
Una barbaridad de inflexibilidad, un verdadero brazo atado a la espalda, una carga que la economía tiene que soportar continuamente, miles de millones de euros de costes ineficaces que tenemos que sufragar todos y que impiden que las empresas respiren y se acomoden a la nueva economía capaz de competir y expandirse por el mundo, una carga continua que no por habernos acostumbrado a llevar de año en año sin ningún tipo de ajuste es menos perniciosa y capaz de dificultar esa competitividad tan necesaria.
¿Congelar las pensiones? ¿bajar el sueldo de los funcionarios? ¿ahorrar 15 mil millones en dos años? ¿y ahí nos quedamos? tan contentos… Desde luego la inconsciencia y la autocomplacencia es un gran problema si señor, bueno pues a seguir llevando la cruz a cuestas, pobre economía…


