El valor de la involucración
16 de julio de 2009
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Casi todos los empresarios tienen claro un diagnóstico y lo que quieren hacer con el negocio con algunos parámetros básicos, y lo tienen muy claro, e incluso son capaces de explicarlo internamente dentro de la empresa o a terceros. Eso no significa que estén contentos, de hecho la mayoría confiesa que le preocupa que “las cosas se queden sin hacer como a él le gustaría”, luego no es un problema de estrategia y sí es un problema de implementación. Suponiendo que la empresa esté bien organizada, que ya es también suponer pues esto no siempre se produce, el problema es que el empuje del empresario genera una reacción opuesta o resistencia automática, debido en parte a la diversidad de intereses y de incentivos, pero también a la naturaleza humana, a la que sólo le gustan las soluciones y recetas en las que ha participado desde el principio.
De ahí el valor de la involucración, de la participación, del pull, con empleados, directivos, clientes o socios. La falta de participación no se puede compensar con entrenamiento extra o con nuevas directrices, necesita un plan y unas actividades de involucración para que se consigan los objetivos… Igual que en las familias, con los niños o con los amigos. Y ahí está el Business Coaching como técnica de mejora de negocios que realmente puede hacer que las cosas cambien, de raiz.
Saludos,
Fausto Checa



Efectivamente “La falta de participación no se puede compensar con entrenamiento extra” sin embargo los que nos dedicamos a la formación vemos cómo se intenta resolver a través de la formación ese tipo de errores que estás describiendo.
Normalmente éste tipo de cursos dirigidos a “que participen, que vivan los colores del equipo, que se crean la camiseta que llevan, que hagan piña” (o cualquier otra forma sutil de decirlo) no sirven de nada pedagógicamente hablando.
Una excelente reflexión Fausto. Gracias.